Con el paso de los años, hay muchas mujeres que van perdiendo el apetito sexual, o simplemente se cansan del sexo después de tanto tiempo practicándolo. En cambio, ese no es el caso de la protagonista de este vídeo. Comprobamos que una ducha calentita puede desembocar perfectamente en una mamada. Al fin y al cabo, es un buen lugar para limpiarse al acabar. Pero ella no quiere limitarse al sexo oral, así que en la cama vemos que su amigo el de la polla pequeña la embiste por detrás. En el detalle de la lencería se puede comprobar que sigue tan coqueta como antaño…

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