No hay nada como ir de excursión por el campo y hacer un descanso para echar un buen polvo. El canto de los pájaros siempre ameniza una follada, ya que crea un ambiente romántico y naturista que no puedes conseguir en la cama de tu casa. Claro que lo realmente importante es que el material que te llevas a la boca está buena, y en este caso la abuelita en cuestión lo tiene todo muy apetecible.

El afortunado protagonista no tiene ningún tipo de compasión y le mete la polla hasta dentro para que la sienta de verdad. Cuando llegas a cierta edad, te tienen que recordar los verdaderos placeres de la vida para no olvidarlos, y seguro que a esta cachonda le ha encantado revivir los viejos tiempos en los que se pasaba días seguidos follando como una campeona. Puede que no tenga la resistencia de antaño, pero sigue moviéndose como una jabata.

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