Esta señora no quiere dejar de follar en la vida. Pese a que su marido tiene su misma edad y menos energía de la que quisiera, ella no desiste en echar un polvo cada noche. A su esposo le hace tomarse la pastillita azul para que se le ponga dura. Le gusta el sexo de todas las maneras, pero segun el momento prefiere unas posiciones sexuales que otras, aunque la que siempre le pide hacer es la del sesenta y nueve. A esta viejita además, le gusta el pene pequeño de su marido, porque puede meterse la enterito en la boca y no necesita hacer mucho esfuerzo hasta sacarle una buena corrida.

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