Esta vieja es la vecina. Ella siempre le ha echado unas miradas bastante pícaras a este hombre, cada vez que lo ha visto en la calle. Pero hoy se ha decidido a ir a su casa para hacerle una visita y demostrarle que lo que quiere es mamar su polla. ÉL acepta porque sabe que no hay nada mejor que echar un polvo con una mujer madura y llena de experiencia.

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